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viernes, 26 de abril de 2013

Una de errores colocacionales…


Hace unos días, echando un vistazo a una conocida web en la se hacen descuentos de viajes nos encontramos con un error colocacional curioso. Se trata de una oferta para una estancia en Londres en cuya descripción se recurre a una famosa frase de Samuel Jonhson sobre la capital británica.  El texto, como podréis ver en la imagen, contiene el siguiente fragmento:

Cuando un hombre está cansado de Londres está cansado de la vida, pues Londres tiene todo lo que la vida puede brindar”, afirmaba Samuel Johnson en una de sus sentencias que han pasado a la prosperidad.

Se emplea la colocación pasar a la prosperidad, en la que se selecciona errónamente la base prosperidad en lugar de la opción correcta posteridad. El error es más anecdótico si tenemos en cuenta que Samuel Johnson fue el creador del primer diccionario en lengua inglesa.
Ya hemos hablado anteriormente de errores cometidos por aprendices de una lengua pero es evidente que los propios nativos de una lengua cometen errores colocacionales tales como el que acabamos de mencionar.  Se trata de errores intralingüísticos que a veces tienen patrones o características comunes. En muchos casos, como el que nos ocupa, se trata de una evidente semejanza fonética entre palabras; esto justifica que un hablante nativo seleccione la palabra prosperidad en lugar de posteridad, además de que la primera le resulte más cercana.
Alain Polguère (2007) acuñó el término en francés greffes collocationnelles para referirse al tipo de errores colocacionales prototípicamente producidos por hablantes nativos de una lengua que consisten, grosso modo, en una interferencia entre dos colocaciones que expresan el mismo sentido. El error consiste en que el hablante selecciona erróneamente la base y lleva a cabo lo que podríamos denominar como un “injerto” en otra colocación diferente. Así, podemos encontrarnos con la expresión Hace un *sol insoportable en lugar de Hace un calor insoportable. Se selecciona la base sol y para atribuirle el sentido de ‘intenso’ se injerta junto al adjetivo de la segunda colocación. La colocación correcta sería sol de justicia/justiciero/implacable.
Aunque según el creador de este término la greffe prototípica es aquella en la que se selecciona mal la base también existen casos de errores colocacionales en los que se selecciona un colocativo incorrecto. Recientemente, nos encontramos con un caso práctico en el que un usuario empleaba la colocación *procesar admiración en lugar de profesar admiración. De nuevo, en este caso, el error se produce debido a la semejanza fonética.
Probablemente todos hemos cometido este tipo de errores en más de una ocasión. ¿Se os ocurre algún ejemplo más de este tipo de interferencias?

martes, 12 de octubre de 2010

Qué son las funciones léxicas?

En algunos comentarios de posts anteriores ya os adelantamos el concepto de las funciones léxicas. Esta semana, tratamos de explicarlos en más detalle qué son y para qué sirven.
Dar con la combinación correcta de las palabras en una lengua extranjera muchas veces causa dificultades para el aprendiz. Esto se debe, en parte, a que la traducción literal de una colocación en determinada lengua, muy a menudo, da como resultado una combinación errónea al traducirla a otra. Así, por ejemplo, la colocación inglesa to pay attention no puede ser correctamente traducida al español como *pagar atención, que sería el resultado de consultar la entrada de la base de la colocación y la del colocativo por separado en un diccionario bilingüe; en este caso, la combinación correcta sería prestar atención. Por esta razón, es imprescindible describir en un diccionario,  la combinatoria léxica restringida de las palabras, como figura en el DiCE.
El DiCE representa las colocaciones mediante el formalismo de las funciones léxicas, desarrollado dentro del marco de la Lexicología explicativa y combinatoria (Mel'cuk et al. 1995). Las funciones léxicas sirven para describir la relación entre los miembros de una colocación: la base, que controla la selección de la otra unidad, el colocativo. A su vez, cada función representa la relación semántica y sintáctica que se establece entre estos miembros. Así, la función Magn, por ejemplo, hace referencia a un adjetivo o adverbio que intensifica la base. Los valores asociados al nombre amor mediante la función Magn serán los adjetivos fuerte, apasionado, encendido, profundo, etc.; dado que todos ellos expresan de alguna manera el significado ‘intenso’ unido a la base, amor. Otra función, Oper1, vincula la base, un nombre, con el verbo que se utiliza para expresar que alguien lleva a cabo la acción implicada por la base. La función Oper1 con la base amor cobra los valores sentir (amor por alguien), tener (amor a alguien), profesar (amor por alguien).
Las funciones léxicas describen las relaciones léxicas en términos universales, aplicables a cualquier lengua. Es decir, volviendo a nuestro primer ejemplo, vemos que existe la misma relación entre el nombre inglés attention y el verbo pay que entre el español atención y prestar. En los dos casos la relación entre el nombre y el verbo se describe por la función Oper1. De este modo la traducción al español de la colocación inglesa to pay attention se realizaría mediante los siguientes pasos con la ayuda del DiCE.

1) Traducción de la base de la colocación del inglés al español
               attention ==> atención
2) Consulta del DiCE:
               Oper1 (atención) = prestar ~, poner ~, otorgar ~, etc.

En resumen, podemos decir que la aplicación de las funciones léxicas permite la comparación e identificación de colocaciones entre distintas lenguas, por tanto resulta una herramienta útil en el campo de la enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras así como el de la traducción.

jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Qué es una colocación?

Una colocación es una combinación restringida de palabras. Para expresar, por ejemplo, el sentido ‘intenso’, refiriéndonos a odio decimos mortal, pero de miedo, no diríamos mortal, sino atroz o profundo, entre otros. En términos más formales, llamamos base al miembro de la colocación que es autónomo semánticamente, y que selecciona una unidad léxica específica para expresar un significado dado, denominada colocativo. En los ejemplos, el sustantivo odio será la base porque selecciona el adjetivo mortal para expresar el significado ‘intenso’, mientras que el sustantivo miedo selecciona el adjetivo atroz para expresar el mismo significado.
Las colocaciones son una parte fundamental de toda lengua, pues designan acciones tan cotidianas como tomarse un café o darse una ducha, por lo que deberían ser tratadas desde el inicio del proceso de enseñanza de cualquier idioma. Además, habitualmente están formadas por un par de palabras frecuentes, que los aprendices ya conocen, pero que no saben relacionar. Por ejemplo, dar y discurso son palabras comunes, pero no es obvio saber que pueden unirse para formar el significado de ‘realizar un discurso’ cuando hay otros verbos semánticamente más cercanos como *decir un discurso o *hablar un discurso. Esta arbitrariedad hace que su adquisición resulte complicada y que debamos insistir en la existencia de las colocaciones como tales, para que los estudiantes se familiaricen con ellas y puedan recordar la relación existente entre sus componentes.